Laila sostiene la tiza mientras escribe en el pizarrón, una escena que revela su manera de entender el feminismo como pensamiento y práctica. En el aula, comparte con sus alumnas ideas, dudas y esperanzas políticas, creando un espacio de comunidad donde la reflexión se transforma en acción.
Para ella, el feminismo no es una filosofía abstracta: es una herramienta que permite imaginar y construir mundos más justos. Laila nombra espacios de cuidado, conversación y aprendizaje compartido. Su fotografía captura la fuerza que hay en enseñar, en abrir horizontes y en sostener la igualdad con paciencia, reflexión y compromiso.