Julieta sostiene entre sus manos una muñeca de tela, con el rostro de Marlene Wayas, un gesto que condensa su compromiso con los derechos y la visibilización de cuerpos disidentes. Su experiencia más significativa ha sido su investigación con grupos travestis en Brasil, donde busca conocer y poner en foco sus deseos, prácticas y miedos, contribuyendo a desestigmatizar lo que la sociedad margina.
Para Julieta, hablar de transfeminismo y acompañar a colectivos vulnerables es un acto necesario frente a un sistema patriarcal, cisnormativo y cada vez más hostil. Su fotografía es un símbolo de fuerza y resistencia, un recordatorio de que la igualdad se construye en lo cotidiano, en los gestos de cuidado y en la visibilización de quienes luchan por existir.