Los brazos de Martha se cruzan sobre el pecho, dejando asomar un tatuaje de hojas que parece crecer con ella, como testigo silencioso de su recorrido. Desde niña enfrentó el machismo de un padre que cuestionaba cada paso que daba, negándole oportunidades y decisiones sobre su propio futuro. Aun así, decidió abrirse camino, estudiar, trabajar y sostener su autonomía con determinación.
Hoy, en un medio audiovisual dominado por hombres, su voz exige ser escuchada, su presencia impone respeto y su trabajo construye espacios de igualdad. Martha entiende el feminismo como lucha cotidiana, enseñanza y ejemplo, desde su vida personal hasta su influencia sobre nuevas generaciones. Cada gesto suyo es un acto de resistencia y cuidado. Su fotografía revela a una mujer que decidió informarse, decidir y ser dueña de su historia. La libertad que sostiene no es abstracta: se ve en su mirada, sus manos y en la fuerza tranquila de quien ha aprendido a abrir caminos propios.